El Valor de Gestionar con Valores

     

    La única manera de alcanzar los objetivos de una organización es a través de las personas. No hay otra forma. Esta es la razón para diseñar políticas empresariales basadas en el ser humano. No podemos olvidar que el autentico desarrollo del hombre y de la mujer concierne de manera unitaria a la totalidad de la persona en todas sus dimensiones.  

    Se habla mucho de ética, de compromiso, de confianza, de responsabilidad social, pero hay muchas organizaciones que aun no acaban de entender que esto no se predica, esto se practica. Muchas visiones, misiones, códigos de conducta, pero falta la vivencia. Es fácil poner en un papel unos buenos propósitos, solo es cuestión de que la alta dirección de la compañía los escriba, los edite y los comunique. Esto no basta. Ahora es imprescindible vivirlos en la práctica diaria del negocio.

    Se pide en las organizaciones compromiso, pero no se da confianza. Así es imposible generar un clima de trabajo sano en donde la gente pueda trabajar disfrutando con lo que hace, con sus compañeros, con una buena relación laboral con sus jefes.

    Resulta obvio pensar que si el empleado encuentra un sentido claro a todo aquello que hace en la empresa y piensa que es el sitio donde puede ver cumplidas sus deseos, aspiraciones y metas, se sentirá satisfecho en su trabajo, se involucrará al máximo en su cometido y pondrá en juego todo su potencial para entusiasmarse con los fines estratégicos de la organización.

    No se trata únicamente de crear puestos de trabajo pensando solo en la productividad, también hay que tener en cuenta el desarrollo personal del trabajador. Hay que ofrecer oportunidades de crecimiento profesional, estimulando la formación y el aprendizaje. El trabajo colaborativo, la generación de ideas propias, el equipo, el error… todo ello contribuye a que la organización se llene de gente ilusionada.

    Las obligaciones de un empresario no son solo abonar un salario, sino que además tiene que ser un salario justo, competitivo, que reconozca el esfuerzo. Tampoco con culturas “presentistas”. El horario debe ser respetado de tal forma que la persona pueda compatibilizar su vida laboral con su vida personal: familia, amigos, deporte, salud…

    Hay que consolidar una buena política de “conversación” donde la gente pueda expresar con libertad su forma de pensar, sus inquietudes, sus aspiraciones. No es suficiente comunicar, hay que conversar. Hay que dar “feedback” como herramienta de auto-conocimiento y mejora personal.

    En definitiva se trata de crear ambientes y entornos laborales en los que los trabajadores se puedan sentir felices al tiempo que se mejora la productividad y la generación de riqueza.

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